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Spektrum Leos

Dos negocios, una sola plataforma

Cliente
Spektrum Leos
Periodo
julio de 2026
Servicios
Arquitectura e-commerce · Portal B2B a la medida · Automatización de operaciones · Integraciones (pagos · envíos · contabilidad) · Diseño de producto y UX · Infraestructura y DevOps
Spektrum Leos

Spektrum Leos fabrica leotardos de gimnasia y vende de dos maneras opuestas: de catálogo a familias, uno a uno; y colecciones completas a gimnasios, diseñadas desde cero, cotizadas por bordado y talla, facturadas a plazos. El segundo negocio vivía en WhatsApp, hojas de cálculo y correos. Hoy los dos corren sobre la misma plataforma, y el papeleo que se comía las tardes del equipo se dispara solo.

94Días de cero a tienda cobrando
2Modelos de negocio, una sola plataforma
13Variables que antes se cotizaban a mano
0Facturas y envíos capturados a mano
4Revisiones de diseño contadas por ticket
50%Anticipo facturado al aprobar, sin recordatorios

Dos negocios que no se hablaban

Spektrum Leos vende leotardos de gimnasia de dos maneras que no se parecen en nada.

Una familia entra al sitio, elige talla, paga y le llega. Eso es simple.

Un gimnasio no compra "un leotardo". Compra la colección de su temporada: un diseño original que el coach aprueba, en la tela y el color que ellos eligieron, con cristales o sublimación, en un desglose de tallas que va de YXS a AXL para 40 atletas, con 50% de anticipo y el resto al entregar.

Ese segundo negocio —el que sostiene la temporada— vivía en WhatsApp, hojas de cálculo y correos. Lo que eso costaba:

  • Cotizar dependía de quién cotizara. El precio de un leotardo personalizado se arma con al menos 13 variables. Dos cotizaciones del mismo diseño podían no coincidir, y explicar la diferencia siempre era una llamada incómoda.
  • Nadie sabía en qué revisión iba cada equipo. ¿Cuál mockup aprobaron? ¿Quién lo aprobó? Buscar en un chat de tres meses no es un sistema de aprobación, y cada ronda extra que nadie contabilizó es margen regalado.
  • El dinero se cobraba tarde porque alguien tenía que acordarse. Cada anticipo, cada saldo, cada factura se capturaba a mano, después de que alguien lo recordara.

Y todo eso tenía que convivir con una tienda normal: pagos con tarjeta, envíos en vivo, cupones y el mismo inventario.

El portal de mayoreo: la puerta que antes era un chat de WhatsApp

Cómo lo abordamos

1. Un solo núcleo, dos superficies. No construimos dos tiendas. Construimos una plataforma con un canal de retail y otro de mayoreo, compartiendo clientes, inventario y cuentas. La misma persona puede ser papá comprando un leotardo el martes y coach cotizando cuarenta el miércoles, con un solo login. Cero catálogo duplicado, cero inventario que se contradice.

2. Modelamos el negocio real, no el genérico. Un e-commerce de caja trae carrito, checkout y órdenes. No trae "gimnasio", "equipo", "ticket de diseño", "desglose de tallas" ni "anticipo del 50%". Metimos esos conceptos dentro del sistema, para que el negocio de Spektrum viviera en la plataforma y no en la cabeza de una persona.

3. Convertimos la cotización en una función, no en un criterio. Las 13 variables de precio salieron de las hojas de cálculo y quedaron dentro del sistema. El mismo diseño cotiza igual hoy, mañana, y lo cotice quien lo cotice.

4. Automatizamos el papeleo, no el criterio. Las facturas, los envíos y los avisos por correo se disparan solos con cada evento del negocio. Las decisiones —aprobar un gimnasio, aprobar un diseño, fijar el precio final— siguen siendo humanas, a propósito.

5. Dejamos el negocio en manos de sus dueños. Portada, banners, popups, orden de productos, descuentos por categoría y permisos del equipo se editan desde el panel. Cambiar la cara del sitio no requiere un deploy ni esperar a que nosotros contestemos.

Lo que cambió para el equipo

AntesAhoraQuién lo nota
Cotizar a mano, con criterioLas mismas 13 variables, el mismo precio siempreEl coach, que recibe la misma cifra dos veces
Revisiones sin memoriaRevisiones contadas, con historial por ticketEl equipo de diseño, que deja de regalar rondas
Facturar cuando alguien se acordabaAnticipo al aprobar, saldo al entregar, automáticosEl flujo de efectivo
Copiar cada orden al sistema de envíosÓrdenes empujadas solas, con avisos de envío y entregaQuien contestaba "¿ya salió mi paquete?"
Avisos escritos uno por unoUn correo con marca propia por cada evento del negocioEl cliente, que se entera sin preguntar
Cambiar la portada = pedirle al proveedorCambiar la portada = tres minutos en el panelLos dueños
El gimnasio pedía por WhatsAppEl gimnasio entra a su portal, ve su precio y ordenaLas tardes del equipo

Del chat a la orden pagada: el flujo del Design Studio

El Design Studio

Si una pieza explica el proyecto, es esta.

Un coach entra al portal, abre un ticket de diseño para su equipo, elige categoría, sube referencias, define el desglose de tallas y lo envía. Del otro lado, Spektrum sube mockups. El coach aprueba o pide cambios —y ahí está el detalle: las revisiones están contadas. Cuatro por default, configurables por ticket, con historial de quién pidió qué y cuándo. Se acabó el "les mandamos ocho versiones y nadie se acuerda", que en la práctica es trabajo que nadie cobró.

Cuando el diseño se aprueba, el ticket toma uno de tres caminos: muestras de tela, muestra física o directo a la tienda del equipo. Si va a tienda, el sistema crea los productos reales en el catálogo, ligados a ese gimnasio, para que los papás de ese equipo —y sólo ellos— los compren.

Ese último salto es el que cierra el círculo. Un diseño que empezó como una idea en un chat termina siendo un producto comprable, con inventario, envío y factura, sin que nadie lo capture a mano. Y de paso convierte a cada gimnasio en un canal de venta directo a sus propias familias, en vez de una orden grande que hay que perseguir una vez al año.

La tienda: tallas de YXS a AXL y descuentos que el cliente controla

Lo que la marca se llevó

Del 3 de febrero al 8 de mayo de 2026 —94 días— Spektrum pasó de no tener plataforma a tener una tienda cobrando en producción. Lo que quedó después:

  • Dos negocios sobre una sola plataforma. Retail y mayoreo comparten clientes, inventario y cuentas. No hay dos sistemas que reconciliar.
  • Un precio que no depende de quién conteste el teléfono. Las 13 variables viven dentro del sistema; cotizar dejó de ser un criterio personal.
  • Cobranza que no depende de la memoria. El anticipo se factura al aprobar y el saldo al entregar. El dinero deja de esperar a que alguien se acuerde.
  • Un expediente por equipo. Quién pidió qué, cuándo, y cuál mockup se aprobó. Las conversaciones dejaron de ser el archivo de la empresa.
  • Los dueños mandan en su propio sitio. Portada, banners, promociones y permisos se cambian desde el panel, sin llamarnos.
  • Personal operativo con permisos reales. Creamos un rol restringido para que el equipo opere el día a día sin tocar configuración, usuarios ni reembolsos.
  • El conocimiento quedó escrito. Cada problema de producción que resolvimos quedó documentado dentro del proyecto. Si mañana entra otro proveedor, no empieza de cero — y eso es del cliente, no nuestro.

Lo que no vamos a decir

No vamos a presentar un "+X% de conversión". El sitio salió a producción en mayo de 2026, y comparar contra la operación anterior —WhatsApp, hojas de cálculo y captura manual— no es una gráfica: es un cambio de categoría. Medir "conversión antes vs. después" cuando antes no había checkout sería inventar un número.

Tampoco vamos a decir que esto lo hizo la IA sola ni que reemplazó a un equipo. Lo que sí hizo nuestro método AI-first fue permitir que un equipo chico sostuviera dos modelos de negocio a la vez, con dos superficies distintas, sin que la calidad se cayera en el camino.

Y hay pendientes, escritos dentro del mismo proyecto: observabilidad, protección al frente y autenticación de correo completa. Están en una lista pública dentro del repositorio, no escondidas.

Qué significa para tu marca

Si tu negocio vende de dos maneras —retail simple por un lado, y por otro un proceso largo con cotización, aprobación, anticipo y producción— probablemente hoy lo estás resolviendo con dos sistemas que no se hablan, o con uno solo que hace mal las dos cosas.

No hace falta elegir. Una plataforma de commerce seria soporta el catálogo simple y el proceso complejo, siempre que alguien se siente a modelar el proceso complejo en vez de forzarlo a caber en un carrito.

Eso es lo que hicimos aquí: un sistema que habla el idioma del negocio —gimnasio, equipo, ticket de diseño, desglose de tallas, anticipo— en lugar de doblar el negocio para que hablara el idioma del software.

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